miércoles, 29 de marzo de 2023

Excusas y más excusas


¿Qué tal mis querid@s lectores? ¿todo bien? Espero que sí.

No sé si a ustedes les pasa, pero, si bien los operativos policiales resultan ser buenos, sin embargo, el exceso de estos y a veces sin justificación alguna, cansa, fastidia y molesta. Si eres alguien que conduce un vehículo en particular, sospecho pensarás en la misma línea que yo.

Hace algunos días, en medio de un operativo, “sorprendía al policía” con un simple pedazo de papel, con un enmicado barato, que tiene datos básicos y una foto descuadrada en la cara y en el adverso, un sello gerencial junto con una enorme firma; efectivamente, es, una licencia “provisional”, que tal parece, será eterna.

Ahora, ¿cómo obtuve una licencia así de ridícula? pues bien, ahora les cuento el martirio que estoy viviendo, desde hace 6 meses, la historia trae consigo una serie de mentiras, excusas absurdas, reprogramaciones, burocracia y pésima calidad de gestión, así como una pequeña parte de hígado, por todos los sinsabores que provoca este hecho.

Inicié mis trámites en el penúltimo día hábil en el que las municipalidades podían emitir licencias (29 de setiembre de 2022); luego de haber cumplido con todos los requisitos, ya solo me quedaba esperar 10 día para recogerla, sin embargo, cuando fui por ella, no me la dieron, sino que, por el contrario, me dieron un documento provisional, acompañado de excusas absurdas que, trataré de parafrasear.

Primera excusa, en octubre del 2022, “no podemos entregarle su licencia, porque la impresora se nos acaba de malograr y la estamos enviando a Lima para su reparación, no se preocupe, aquí le damos este carné provisional, con él no tendrá problemas, además la policía ya está advertida, por lo tanto, normal puede manejar con este documento, vuelva en 30 días y le daremos la licencia”.

Segunda excusa, 37 días después (noviembre de 2022), “aún no reparan la máquina, y sigue en Lima”. Reclamé y me recalcaron, “efectivamente, señor, la máquina aún no ha sido reparada, tiene unas piezas que no encuentran, pero, le aseguro que, en diciembre, ya va a tener su licencia de conducir”.

Tercera excusa, el 03 de enero de este año, “señor, recién hacemos cambio de gestión (pese a que los funcionarios son los mismos de la gestión anterior), aún no sabemos quién será el gerente y, por lo tanto, no podemos darle su licencia, pero, 15 días más y vuelve”.

Cuarta excusa, luego de los 15 días, “señor, la máquina sí, está malograda, pero, nunca la mandamos a reparar, sucede que la gestión anterior ya no quería hacer gastos, porque estaba en cierre, así que no nos hicieron caso cuando la reportamos malograda, y, para evitar problemas, les decíamos eso”.

Quinta excusa, el 31 de enero, “Ahora sí están reparando la máquina, le daremos un nuevo carné, por 3 meses, pero, no será por ese tiempo, sino que a fines de febrero ya puede venir”.

Sexta excusa, el 20 de marzo, “señor, recién en abril vamos a emitir las nuevas licencias, debe esperar hasta esa fecha para su trámite”; le digo que no, que no estoy haciendo un trámite nuevo, que, por el contrario, estoy de camino a recoger una licencia que me deben desde el mes de octubre, que el trámite lo hice dentro de las fechas y que solo es imprimir y ya está; ella, llama a su jefe, sí, el mismo que es responsable de las impresiones, el que firma los carné provisionales, el que me tomó el examen de manejo, el que fue testigo de todas mis visitas a esa oficina, y campante me dice (séptima excusa), “sabe, no estamos autorizados por el ministerio (de transportes) para emitir licencias, recién nos van a habilitar en abril, entonces, lo primero que haremos será imprimir la licencia de ustedes, que son como 200, y luego de los que inicien el trámite en esa fecha… la máquina ya está operativa pero, falta se le hagan algunos ajustes, para la impresión sobre todo, vuelva en abril y listo, tendrá su licencia”.

Regresaré en abril, y no estoy seguro si tendré o no una licencia, de verdad, entre manos. Mientras eso pasa, la policía seguirá fastidiándome, aun sabiendo de este problema, porque, según ellos, ya no debo tener un documento provisional. Los empleados de esa área verán una nueva excusa para justificar su ineficiencia o quizás, como ya me conocen, me esperen con un cafecito para pasar el mal rato…

No es por nada, pero, a veces me gustaría tener esa suerte que tienen ciertos grupos, a quienes sus trámites, licencias o permisos especiales, no sólo se les agiliza de una manera exprés, así, de la noche a la mañana, sino que, además, van acompañados de frases como <<…por especial encargo…>>; lamentablemente, no todos tenemos esa dicha y, estamos destinados a sufrir los estragos de la burocracia, ineptitud e ineficiencia de algunos malos funcionarios del estresante sector público.

Simplemente KAJOVEPI

lunes, 13 de marzo de 2023

Warmisitay

 


<<...eres magia pura, libre como el viento, diosa de los Andes
y entre las estrellas brillas como nadie
en el carnaval, bailando, reina tú serás
mi linda Warmisitay (mi linda Warmisitay)…>>

Las líneas antes indicadas pertenecen a una de las canciones que, tal parece, se ha puesto de moda en los últimos días, esto a raíz de que su autora, Milena Warthon, ganara la “Gaviota de Plata”, en la categoría de mejor canción latinoamericana, en el reciente concurso del Festival de Viña del Mar.

Para quienes no la conocen aún, Milena es una joven cantante y compositora peruana, cuyo estilo de música es el pop andino. Empezó ha hacerse conocida, en plena pandemia, allá por el año 2020, cuando un tanto temerosa lanzó su primer video clip, Agua de Mar, el mismo que se hiciera viral en la red social Tik Tok. Luego, caímos en cuenta que, previo a ese video, ella ya venía haciendo covers de otros cantantes andinos, tenía alguna que otra canción propia pero poco conocida y, además, había participado en el concurso de música “Los Cuatro Finalistas”, allá por el 2018.

Ya a fines del 2021 y durante todo el 2022, su carrera como artista ha ido tomando más peso, de pronto vimos a una Milena más madura en el campo musical, más atrevida a intentar vencer barreras (que aún la persiguen), con canciones más sólidas y de mejor composición. Participó en el concurso “La Voz” y, aunque no ganó, considero que fue como un puente que ha sido enormemente aprovechado por ella para, de alguna u otra forma, fortalecer su carrera de artista.

Warmisitay, la canción que ahora ha hecho de Milena una artista reconocida a nivel internacional es, según ella misma cuenta, fue compuesta en honor a su abuelita Teresita, quien la inculcó a amar lo nuestro, lo andino, sus tradiciones y otros. Dice, que también está pensado en aquella mujer andina que, con su “pollerita roja” disfruta de los carnavales. Milena, en pocas palabras, ha buscado posicionar no solo su estilo musical, sino también a la comunidad andina antes los ojos del mundo.

Sin embargo, mucha gente, que no ven con buenos ojos a Milena y menos su carrera, ha criticado su accionar; más ahora en donde estamos en medio de una crisis política y en donde, curiosamente, es la gente de la sierra la que viene encabezando, por así decirlo, estas protestas; entonces, lo “lógico” hubiese sido ver a Milena en medio de las marchas, comprándose el pleito y, exigiendo, junto a esa gente que dice representar, los derechos que afirman se les ha quitado.

Pero, no fue así, por el contrario, vimos a una Milena concentrada en sus cosas, “escondida en su casa”, promocionando su viaje y participación en Chile y pidiendo la apoyen en el concurso; y, sobre las marchas y el contexto mismo, sólo ha mostrado su apoyo a estas, pero, desde sus redes. Decisión que, para algunos, no ha sido la mejor pues, se ha concluido que, lo único que buscaba y busca es aprovecharse de la cultura andina, sin comprometerse con ella.  

Personalmente creo que, si esa es la mirada, entonces Milena no sería la única artista con esta falta, pues, tenemos en nuestro entorno, a pintores, escritores, músicos, danzantes, actores y otros que, sin ser andinos, también se han aprovechado de esa cultura para posicionar sus expresiones y que ahora, también han estado callados(as) frente al contexto; entonces, ¿no creen que a ellos/ellas también se les debe juzgar?

Por otro lado, dejemos que Milena siga disfrutando de su fama, esperando que esta no haga que se le suba los humos, sino que la permita mantener la humildad que demuestra; sigamos disfrutando de sus canciones, y si no te gusta, pues busca otro artista, eres libre de hacerlo. Sobre el contexto político, hay mucho pero mucho por decir, pero, creo que más que decir, aún queda mucho por hacer.

Simplemente KAJOVEPI



sábado, 4 de marzo de 2023

Es tiempo de cambios


¿Cómo están? Vamos a retomar este espacio, esperando que no sea demasiado tarde para ello.

A partir del 07 de diciembre del 2022, el Perú, como nación, empezó a escribir una “nueva historia”, aunque, si me lo preguntan, y si hacemos una comparación con los cursos del colegio, siento que, por el contrario, ha empezado a escribir un nuevo capítulo del mismo curso pues, esa “historia” de la que hablamos, ya se venía escribiendo desde hace mucho tiempo.

Partamos por el autogolpe de Castillo; yo me pregunto, ¿qué tenía en la cabeza este hombre, para pretender dar un golpe? ¿quién le aseguró que este iba a ser fructífero? ¿cómo se atreve a dar un golpe, sabiendo que no iba a ser vacado?, creo que ni él mismo estaba seguro de lo que hacía, y también sospecho (simples especulaciones personales) que, no imaginó que, en un dos por tres, se quedaría completamente sólo, fundido en su propia ridiculez de espectáculo y sin ningún porvenir.

Lo que me sorprende, no solo fue el golpe, sino, la rapidez con la que el actual congreso actuó para, destituirlo (como correspondía), quitarle la inmunidad, y empezar un juicio político. Sorprende también, la rapidez con la que actuó la policía para, aun estando con inmunidad (porque gozaba de ella al momento de su “arresto”), detuvieran el tráfico, lo arrestaran y lo llevaran a la carceleta; curiosidades de la vida, la prensa estaba por allí. Ni en los ampays de Magaly la cosa estaba tan armada. Pero, no nos centremos en ello. Castillo, claramente dio un golpe y, a partir de esa mala decisión, el capítulo de una nueva crisis política en el Perú empieza a escribirse.

Entonces, esta división entre “izquierda comunista”, “derecha fascista - neoliberal” y los “no quiero saber nada, no me interesa”, que empezó a tener sus primeras “movidas” post elecciones generales 2021, se han profundizado; y, el detalle no sólo está en que se han profundizado, sino que, además, nos ha terminado por dividir en 3 bloques y, cada bloque con sus propios sub grupos.

De por sí, la división de estos grupos, en un estado democrático, como en el que supuestamente vivimos, no debería ser un problema, pues, entre otras cosas, se trata de eso, libertad de expresión, pensamiento, de un espacio plural. El problema radica cuando uno de los grupos quiere imponer sus posturas, necesidades y prioridades, frente a las posturas, necesidades y prioridades de los demás.

Lo ideal es que quienes gobiernan el Estado deben tener la sensatez suficiente a fin de poder responder a todos los grupos de una forma equitativa más que igualitaria, y ello es algo que no estamos viendo.

El contar con un gobierno equitativo, va a requerir, de manera necesaria, cambios; ya sea en la estructura, en las políticas, en la forma de gobierno. Algunos de estos cambios pueden ser simples ajustes o, como lo que ahora se está pidiendo, un cambio total de la carta magna (constitución), esto debido a que se siente que la actual constitución ya de por sí está muy desgastada y sólo responde a intereses de determinados grupos.

Es cierto que los cambios siempre nos van a dar miedo, ansiedad, incertidumbre, nostalgia… cualquiera sea el contexto. Por ejemplo, usted se cambia de casa y entonces va a tomarse un tiempo para adaptarse a el nuevo barrio, los vecinos, los servicios a los que los que puede acceder; pasará lo mismo si se cambia de trabajo, de escuela, de profesión, de ciudad… y el proceso de adaptación puede ser positivo o negativo, según su predisposición al cambio y cómo es que manejas la situación.

Si traemos eso a nuestro actual contexto y en función de los últimos sucesos pues, considero que sí, es necesario un cambio; sin embargo, este no debe ser a razón de una sola postura, sino que, debe responder a todas (perdón por ser insistente en esto); entonces, no sólo debemos exigir el cambio, sino que debemos estar prestos a colaborar con ello, pero, además, a ceder cuando sea necesario; y, ello, es parte del ejercicio de nuestra ciudadanía.

Simplemente KAJOVEPI

viernes, 21 de octubre de 2022

¿Cómo estás?



En estos últimos días (11 y 12 de octubre, para ser exactos), estuve con un grupo de docentes en un evento que pretendía darles soporte/contención emocional y que buscaba, de alguna u otra forma, no sólo enseñarles a cómo hacerlo con sus estudiantes, sino que, por sobre ello, hacer hincapié en que este tipo de actividades contribuye en gran manera a tener una buena salud mental.

Sí, una buena salud mental, algo de lo cual se ha hablado mucho desde que inició esto de la COVID y sus restricciones; y del cual, por mucho tiempo, hemos tenido abandonado. Pero ¿qué implica ello?, ¿salud mental?, ¿de qué hablas?, podrán preguntar varios de ustedes y créanme, yo también me he preguntado lo mismo en más de una ocasión. Y sí, reconozco que hasta ahora mantengo ciertas resistencias al tema, pero, aun así, asumo en mi conciencia de que, gozar de una buena salud mental es, tal vez, lo más importante para el desarrollo integral del ser humano.

Según algunas definiciones, Salud Mental, implica un estado de equilibrio que debe existir en la persona y su entorno sociocultural. Lo que en otras palabras podemos decir que se refiere a el bienestar emocional, psicológico y social de la persona, lo que obviamente va a determinar cómo es que maneja situaciones de estrés, su interrelación con otros y la toma de decisiones.

Aparentemente esto es como que muy fácil ¿no?, es decir, si estás bien, todo a tu alrededor estará bien y, si estás mal, todo a tu alrededor estará mal; pero, no es tan sencillo como parece ¿qué tanto nos cuesta “estar bien” ?, ¿qué implicancias tiene ello?, ¿cómo puedo saber cuándo estoy bien y cuando no?, ¿qué situaciones hacen que yo esté bien, y, qué situaciones me ponen a tope?; y claro, mientras las preguntas se van profundizando, seguiremos dándonos cuenta de que no, que no están fácil.

En estos talleres que les mencioné, la expositora principal nos decía algo interesante, “a ver, decía ella, les pregunto: ¿cómo están?” y claro, todo el auditorio (60 voces al unisonó) respondían “bien”; y luego decía “¿de verdad están bien?”; y desde allí empezaba la reflexión.

Su postura era clara, nosotros (en especial los peruanos) solemos responder así, “estoy bien”, todo, con el fin de evitar se nos haga más cuestionamientos; todo, con el fin de no dejar ahonden más en nuestros interiores, tal vez, porque el expresar lo que sentimos, no siempre será bueno (al menos eso nos enseñaron).

A diario, tenemos un número de situaciones/hechos, que nos pueden poner a tope; la rutina en el trabajo, los problemas en casa, las discusiones con la novia, la prepotencia de mi profesor de curso, el acoso de mi compañero de clases, la cuota vencida en el banco, insultos, gritos, golpes o la simple indiferencia… por mencionar algunas. El abandono emocional, es un hecho recurrente que hace que nuestra salud mental, no ande bien y, enfrentarse a ello, es decir, equilibrar nuestras emociones, cuesta.

No siempre debemos tener la cara sonriente de oreja a oreja. No siempre debemos andar riendo sin freno frente a cualquier situación. No siempre podemos andar escapando de nuestros miedos, de nuestras penas, de nuestras frustraciones. No siempre podemos estar “bien”.

Tenemos la opción y el derecho de estar mal, de renegar, de llorar, de gritar, de enojarnos, de frustrarnos, de caer… pues, toda esta negatividad, debe ser visto como una oportunidad, que nos va a ayudar a salir. A cambiar el rumbo, el foco. A tomar decisiones, las mejores tal vez. Eso es lo que algunos llaman resiliencia, que es la capacidad de respuesta frente a situaciones adversas.

En este espacio del que les hablaba, la expositora nos compartía las 4A del autocuidado, y ahora las quiero compartir contigo; por que sí, debemos aprender a cuidarnos, si no somos nosotros mismos, entonces ¿quién?

Frente a situaciones adversas primero hay que Autocalmarnos, medir nuestras emociones, ¿qué hago para poder calmarme cuando estoy enojado? Luego, debemos buscar Actividades que puedo hacer para relajarme. Posterior a ello, debo Autoobservarme, es decir, evaluarme, reflexionar sobre mis emociones, tomar conciencia del porqué de mi comportamiento. Finalmente, hay que buscar Ayuda, ya sea de un profesional o de un amigo, pero, no dejes de hacerlo.

Simplemente KAJOVEPI

miércoles, 12 de octubre de 2022

Bodas de hueso


La Iglesia Evangélica Presbiteriana de Moyobamba acaba de cumplir 100 años de vida congregacional, 100 años “predicando” el evangelio de múltiples formas, sembrando la semilla de la fe, esa que cuando fecunda en tu ser, te hace entender que necesitas ser transformado y que mereces una vida nueva.

Como ya lo han recordado propios y extraños, la historia de la iglesia se remonta a 1922 cuando dos misioneras, Annie Soper y Roda Gould, enfermeras ambas, aceptaron la invitación de venir a servir al Señor por estos lares. Más de una publicación nos indica que su viaje no fue el todo agradable, sus vidas ha corrido peligro en más de una ocasión; aún así, y con toda la estigmatización que existía de por medio, ellas siguieron adelante.

Ya instaladas en Moyobamba, empezaron a predicar el evangelio, pero, de una forma distinta a la que tradicionalmente conocemos; su predicación se basaba en hechos más que en discursos, identificaron la necesidad de la comunidad y, sobre esa necesidad y en función de sus dotes, empezaron a trabajar.

Sanaron enfermos, construyeron un hospital, tenían una escuela, establecieron un orfelinato; sus acciones te decían que un nuevo estilo de vida era posible, y que el amor de Dios no debe encerrarse en cuatro paredes, sino que debe transcender de ella. Que la preocupación no solo debe ser por las almas, sino que somos seres íntegros, en el sentido de que tenemos cuerpo, y por lo tanto la preocupación debe enfocarse en lo social, salud, educación… en pocas palabras, en el completo desarrollo del ser humano.

Hace como un mes, estuve participando de un conversatorio con diversos pastores, líderes y lideresas de algunas iglesias evangélicas de aquí de Moyobamba; frente a la pregunta de ¿qué pensamos sobre tener un estado laico? Escuché una reflexión que me pareció súper interesante, el pastor decía (parafraseando) <<…para ganarnos a las personas, tenemos que hacer labor social y eso hemos perdido de vista (…) la iglesia debe servir a los demás y de paso predicamos el evangelio…>>

¿Saben? Lo que decía este pastor es totalmente cierto; durante mucho tiempo he visto a predicadores, pastores, misioneros, iglesias enteras que, creen que evangelizar implica tomar un micrófono, subir lo más que se pueda el volumen y gritar tontería y media; o creen que porque “hablan en lenguas” (a veces no son más que inventos) ya están sembrando la semilla; o creen que el salir casa por casa, repartiendo biblias, folletos reflexivos y recitando de memorias convenidas citas bíblicas, ya es acercar el reino de Dios. Y no, la predicación del evangelio es más que eso.

La Iglesia Evangélica Presbiteriana de Moyobamba, acaba de cumplir sus “Bodas de hueso”, que significa que es duradero, que es fuerte, que se mantiene vigente pese a todo, que tiene historia. Y esa historia ha tenido sus épocas de primavera y de invierno, sus altibajos, como decimos, y así como hemos tenido administraciones rescatables y respetables, también hemos tenido administraciones desastrosas que espero, no se repitan.

Sobre mi paso por la iglesia, le diré, y no lo voy a negar, que en varias ocasiones, he sentido, como lo decía este pastor, que hemos perdido la mirada social; en otras ocasiones he sentido que el interés era sólo y únicamente monetario pues primaba ver estrategias para aumentar las arcas; o que de pronto, sólo interesaba el número de “convertidos” y bautizados por año; y en los peores casos, he visto un máximo interés por querer tener poder, al punto tal que planificaban estrategias para aferrarse a ello. Pero, también he visto pequeñas luces de esperanza en medio de tanto caos, también he visto acción social, desprendimiento, atención al necesitado, humildad.

Hoy por hoy, una nueva administración ha tomado posesión de la iglesia, esto a raíz de una crisis gubernamental, llena de una serie de cuestionamientos que, esperamos puedan absolverse en el más breve plazo, por el bien no sólo de la iglesia, sino de la comunidad en general. Que sea Dios, el Dios en quien confiamos y quien no ha abandonado a su iglesia en todo este tiempo, la principal guía, en su diario caminar.

Simplemente KAJOVEPI

sábado, 30 de julio de 2022

Huachafos

 

Según algunos entendidos, estos días deben ser de reflexión pues, el “descubrimiento” y la posterior “fundación española” de Moyobamba, por don Juan Pérez de Guevara, allá por el año de 1540, lejos de significar un hecho sin precedentes e históricos que nos deba llenar de orgullo, significaba, para los residentes de ese entonces, años llenos de dolor, persecuciones, invasiones y violaciones de cuantos derechos existían, en tal sentido, el 25 de julio de cada año, no debe ser un día de celebración sino de memoria.

Sin embargo, existe en el pensamiento popular esta manía, tradición, costumbre (o la etiqueta que quieras darle), de que el 25 de julio debe ser una fecha jubilar, fecha en la que debemos “tirar” la casa por la ventana, gastar todo el presupuesto posible y celebrar a lo grande pues, el hecho de haber sido “fundados” por los españoles hace 482 años, no sólo exalta nuestro estatus quo, sino que, además, es algo por el cual debemos sentirnos orgullosos.

Durante estos últimos días, en el marco de la “celebración” de estos 482 años de fundación, la Municipalidad Provincial de Moyobamba ha promovido una serie de actividades, algunas un tanto comunes y otras un poco fuera de serie, nunca antes vista, quizás, con el fin de “reactivar la economía”, quizás con el fin de “ejecutar presupuestos retrasados de los años 2020 y 2021, en donde no era posible desarrollar actividades similares”, tal vez con la intención, al menos de parte del alcalde, Gastelo Huamán Chinchay, de poder darse un “baño de popularidad” para así poder despedirse de su triste gobierno, pero, de que han levantado polémica y hasta manifestaciones burdas, las ha levantado.

Por ejemplo, se ha criticado hasta el cansancio la intención de querer desarrollar un campeonato de fútbol de eliminación simple, “Mundialito Moyocho 2022”; primero, se observó el monto destinado para premiar al primer puesto, ocho mil soles, monto superior a los destinado a los ganadores de los concursos de pandilla; y claro el reclamo iba en ese lado “esto es una cachetada a nuestra pandilla, nuestro patrimonio cultural, eso es no respetar nuestras tradiciones” decían ciertas voces.

Luego, la crítica ha ido por la sede del evento, pues inicialmente se pensaba desarrollarlo en la Plaza de Armas, “están profanando nuestra plaza, nuestro centro histórico, un lugar cargado de cultura, de historia, centro de ejecuciones memorables, como el de don Pedro Pascasio Noriega”, decían otros cuantos, en tanto convocaban a un plantón en las afueras del municipio para, de esa forma, evitar tal atropello. Obvio, el municipio “sintió” la presión y optó por cambiar, a última hora, la sede e ir al estadio del IPD.

“¿Dónde están los castillos?”, preguntaba la gente cuando el 24 de julio, asistió a la plaza y no encontró los famosos y “tradicionales” juegos artificiales; esa fue, una serenata con son, pero sin ton. “¿Cómo es posible que no se haya contratado baños portátiles, sino que se hayan hecho letrinas acordonadas con mantas negras y de puerta un trozo de plástico, en la principal fiesta popular de Moyobamba?”, eran las críticas de quienes vieron las fotos de los horrorosos baños, si acaso se le puede llamar así, y cómo es que estos quedaron, luego de la fiesta de Armonía 10.

Y una de las cosas que yo siempre he dicho es ¿qué de todas las cosas o actividades que ha organizado esta gestión, ha salido bien?, pues nada, absolutamente nada; Gastelo nos ha demostrado, por enésima vez, que no sólo no sabe administrar una provincia, sino que, además, no tiene el más mínimo respeto por ella y menos por sus electores; se ha burlado descaradamente en nuestras caras y ha ostentando enormes gastos que, nada provechoso nos ha traído pero, no lo hizo solo, sus regidores, que ahora ya quieren lavarse las manos haciéndose los inocentes, fueron parte de todo esta catástrofe al no hacer una buena labor fiscalizadora, esto sin contar a los gerente que lo han acompañado.

Sin embargo es también necesario hacer un mea culpa como ciudadanía, nosotros mismos, muchas veces, hemos defraudado a nuestra ciudad; hemos criticado el mundialito, al mismo tiempo en que hemos registrado a nuestro equipo; hemos defendido la plaza, para que no sea profanada por un balón pero, la hemos llenado de gente en las dos noches de serenata, dejándola más que sucia; nos hemos asqueado con las fotos de los baños pero, eso no fue impedimento para ir a la fiesta y menos para dejar todo hecho un chiquero.

De nada nos va a servir seguir celebrando, con orgullo, nuestro aniversario de fundación, si no logramos entender, por todos los medios que el cumplir años significa madurar; que el hacernos viejos es sinónimo de crecimiento, de cambio, de progreso, y eso, lamentablemente, no lo vemos; no solo es culpa de la autoridad, es también culpa nuestra.

Mientras nuestro interés por aportar al desarrollo de Moyobamba, no se vea reflejado en nuestros actos; seguiremos siendo esos huachafos que se escandalizan de hechos burdos pero que, frente a necesidades reales y más urgentes, nos hacemos los sordos, los ciegos y los mudos.

Simplemente KAJOVEPI

lunes, 27 de junio de 2022

San Juan, está de vuelta

 

Cafecines, ¿cómo les va? ¿ya tomaron su dosis diaria de café amargo?, espero que sí; en mi caso, no hay café a diario, pero, sí muchas cosas por compartir y escribir, sé que ha pasado un buen tiempo desde mi última entrega, pero, como dicen, de tiempo en tiempo es mejor.

No quiero centrarme ni en política, ni en actos de corrupción, ni en cómo es que nuestra economía se ve afectada, ni nada de esas cosas; son importantes, claro está, pero, hablar siempre de ello, a veces, lejos de hacernos bien, nos hace mal, nos vuelve monótonos, aburridos e incluso desabridos.

Por el contrario, me gustaría centrarme un poquito en las actividades por la 48 semana turística de Moyobamba, o como comúnmente decimos, las “fiestas de San Juan, San Pedro y San Pablo”; y es que siento que el retorno de las celebraciones, a modo presencial, en medio de tantas cosas, nos han dado algo de alegría y sabor a nuestro diario vivir.

He podido ver, con mucha alegría, emoción y pasión, a centenares de propios y extraños abrir el camino para el pase de las delegaciones que participaron en las “pandillas motivacionales”; he visto pañuelos blancos hondeando en medio de las calles así como en las veredas; a gente que no ha dejado de coquetear a su pareja al ritmo del shiquicheo y que con voz en cuello gritaba el “dale vieja, dale viejo”.

Es probable que me hayas visto, es probable que te haya visto, es probable que, entre risas y todo, hayamos hecho el “fierro, fierro”, sin importar si somos desconocidos o no, porque lo que importa, es el derroche de la algarabía.

Si las pandillas motivacionales han llenado la plaza, ya me imagino la cantidad de gente que tendremos el 24 de junio, en el Baño bendito; o en la velación allá en la casa de don Edilberto Góngora; o persiguiendo a la vaca loca desde la Punta de Doñe; o comiendo su arroz baleado, recién pilado y hecho a leña, que los vecinos del jirón El Dorado prepararán, durante su tarde costumbrista.

La respuesta por parte de la ciudadanía nos demuestra una sola cosa: nuestras costumbres aún se mantienen vivas; y que bonito es ver caravanas de pandillas en donde tenemos a gente muy mayor, a abuelitos y abuelitas gozar y pandillear junto a niños y niñas de escuela e incluso de jardín, es lindo porque, una de las razones para mantener viva nuestra cultura, es cuando esta se transmite de generación en generación.

Sí, es probable que alrededor de esta celebración, sobre todo en su lanzamiento y organización, ha habido un sinnúmero de cuestionamientos por cómo es que lo están desarrollando, cuestionamientos que han sido más que duros para con la Municipalidad Provincial de Moyobamba (responsables de la celebración) y que espero, no hayan ido a parar en un saco sin fondo, sino que, por el contrario, se tomen de la mejor manera a fin de poder ajustar y, valga la redundancia, mejorar las próximas ediciones.

Ahora bien, la celebración no nos debe hacer olvidar que, los estrados de la pandemia de la COVID19, el riesgo de contagio del virus y otros, aún se mantiene; entonces, esta celebración debe ser más que responsable, debemos buscar formas más adecuadas a nuestro contexto; es cuestión de sentarnos, analizarlo, planificarlo, validarlo, aplicarlo, evaluarlo e implementarlo.

Mientras ello ocurra, coja su pañuelo, saque su pareja y baile la pandilla, que bailo yo también.

Simplemente KAJOVEPI

miércoles, 27 de abril de 2022

Tras bambalinas


 

El fin de semana santo, vale decir del 14 al 17 de abril, el teatro del Centro Cultural de Moyobamba acogió a un poco más de 1300 espectadores que se dieron cita para presenciar la puesta en escena del musical Jesucristo Superstar; en esta ocasión dirigida y producida por el psicólogo Raúl Celis Ruiz, quien a su vez es director del grupo de teatro fusión Arte & Tú.

Un total de 50 actores en escena (entre intérpretes y cuerpo de baile), cerca de 10 operadores logísticos, 01 vestuarista, 01 estilista, algo más de 10 auspiciadores (entre oficiales del evento y de las actividades previas); protagonizaron tan magno evento. Un evento que ha dejado huella en quienes fueron parte de este, en quienes lo presenciaron y, por qué no decirlo, en la vida institucional del CUMO.

Este es un sueño que, para muchos, se fue gestando desde agosto del año pasado, para otros, en octubre, noviembre, febrero, o días previos al estreno; un sueño que al inicio parecía casi imposible, por lo ambicioso del asunto (en lo personal, muchas veces dudé de lograr la meta de número de personas y dinero a recaudar). Imagine usted, en lo que refiere a grupo, tener que armar un gran grupo humano de 50 personas, en un contexto en donde el riesgo de contagio y contagio de la COVID19 nos ha rondado todo el tiempo. Durante todo este tiempo tuvimos altas y bajas, gente que venía muy entusiasmada por ser parte de nosotros pero que luego, por temas extras o diversos factores, tuvieron que salir y, con el dolor en ambos corazones (de ellos y de nosotros) abandonar el barco.

Al final, y para esta presentación, nos quedamos 50 integrantes, y la verdad es que somos algo más que un número, sí, pues, y lo afirmo, durante todo este tiempo, nos hemos hermanado, nos hemos podido acercar un poco más, conocernos, compartir diferentes momentos; hemos reído, llorado, renegado, discutido. La chacota nunca faltó pero, cuando teníamos que ver las cosas con seriedad, lo hemos visto; nos hemos preocupado cuando de pronto no conseguíamos los fondos, o cuando parecía que las entradas no se vendían o cuando alguno de nuestros integrantes no llegaba a tiempo para su maquillaje o cuando faltaba a los ensayos o algo similar; hemos saltado de alegría cuando de pronto poco a poco hemos ido conociendo a empresas y emprendimientos que se sumaron al sueño, nuestros corazones se emocionaron cuando los responsables de ventas nos decían que el aforo estaba lleno.

Llegado el día del estreno, me atrevo a contarles que los nervios nos han invadido de diferentes formas, y esos nervios han estado con el grupo no solo en nuestra primera noche, sino durante las 4 noches de presentación; correteos de aquí a allá, a fin de poder hacer retoques en el maquillaje, el cambio de vestuario, la sincronización de las piezas musicales, telón arriba y abajo cuando correspondía, el introducir o quitar utilería, ubicarse a tiempo en el lugar en donde correspondía estar para el inicio de la pieza; full adrenalina. Desde ya le digo que esos 3 minutos de musical (en promedio) que ha podido presenciar, trae consigo, un gran esfuerzo, que hemos visto pagado con sus aplausos. Confirmo que cada noche de nuestra presentación, ha sido única y marcó nuestras vidas.

En lo personal podría resumirles que, previo a estas 4 noches de presentación, jamás imaginé estar en un musical de este tipo, jamás imaginé que podía interpretar a Herodes ni mucho menos al tipo de Herodes que interpreté; y para serles sincero, me he divertido un montón con él (con el personaje), me he esforzado por darle toda la picardía y mejor caracterización posible; saber que ustedes también se divirtieron me llena de alegría y satisfacción. Sólo un dato, lo que más me impactó fue ver a mi familia puesta de pie con carteles es mano, es allí cuando comprendí que lo estaba haciendo bien.

Por ahora, hemos entrado a un pequeño receso, unas cortas vacaciones para renovar fuerzas; ya Raúl nos ha anticipado que hay nuevos proyectos, otros sueños locos de los cuales en su momento ustedes se enterarán y podrán gozar de ello. En mi caso, les prometo volver, tal vez con una nueva temporada del Superstar, tal vez como la voz en off de cualquier otra obra, o como el protagonista o parte el elenco de baile de otro musical. A partir de ahora, todo es posible.

Cierro mi espacio, agradeciendo a todos y cada uno de ustedes, gracias por apoyar el arte, gracias por sumarse a este tipo de sueños, gracias por darnos la oportunidad de demostrarles que aquí hay talento y del bueno. Raúl, gracias por acoger a este servidor; amigos, amigas (hermanos, hermanas) del grupo “Arte y Tú”, gracias por dejarme interactuar con ustedes, gracias por sumar esfuerzos para brindar lo mejor de lo mejor a nuestro público.

No olviden de gritar “mierda” cada que puedan, y tampoco olviden que mañana tenemos ensayo a las 7.30 de la noche en el CUMO 😉.

Simplemente KAJOVEPI

jueves, 31 de marzo de 2022

Tantas veces Fujimori

 

Hace algunos años, en el marco del día internacional del museo que, en esa ocasión tenía como temática “Museos con memoria”, pues pretendía que dentro de los museos de Latinoamérica se hable sobre los hechos de violencia política acontecido en diversos países, cómo es que se dieron los hechos, cómo es que se hizo frente a este periodo y, además, cómo es que hoy por hoy estamos viendo el tema de memoria y reconciliación. Mi persona fue invitado a ser parte del jurado calificador del concurso de oratoria entre estudiantes del nivel secundario, a nivel regional; a ellos se les pedía hacer una exposición sobre sus posturas alrededor del tema, en un espacio de algo más de tres minutos.

Durante las exposiciones escuché de todo, desde estudiantes que refutaban sus posturas en función de datos estadísticos extraídos de cualquier libro de historia, hasta reflexiones un poco más sinceras y humanas, pues se trataba de hijos, nietos, sobrinos de víctimas directas que vivieron la época de violencia política (en el Perú, entre los años 1980 al 2000). Para serles sinceros, el evento no dejaba de ser académico, pero, al mismo tiempo, era bastante largo (cerca de 50 exposiciones) y aburrido; hasta que, en su momento, hubo dos exposiciones que llamaron mi atención.

La primera, a cargo de un estudiante Awajún que provenía de colegio de la provincia de Rioja y que era natural de una de las comunidades nativas que fueron partícipes del “Baguazo”, este joven esbozaba su reflexión en función de experiencias, un chico que había sufrido discriminación, por el hecho de ser Awajún, que había sentido el olvido y repudio por parte de sus autoridades que se negaban a escucharlos y que, cuando decidieron levantar su voz a través de la protesta, fueron reprimidos; nos decía él (parafraseando) <<…cómo podemos hablar de memoria y reconciliación, si hoy por hoy seguimos tratándonos con esas diferencias entre ciudadanos de primera y segunda clase…>>.

La segunda exposición, estaba a cargo de una estudiante de uno de los colegios de Moyobamba, nos aseguraba que, si bien es cierto tanto ella como su familia no fueron víctimas de este periodo, sin embargo, consideraba que el fin de estos años negros no hubiesen sido posible, sin la intervención de Alberto Fujimori, pues, en su calidad de presidente del Perú, se puso bien los pantalones y terminó con el terrorismo, claro, concediéndole a él, entre otras cosas inexactas, la captura de Abimael Guzmán.

Algo que me sigue generando ruido hasta ahora, en mi cabeza, es preguntarme ¿cómo es posible que una estudiante crea fehacientemente que Fujimori acabó con el terrorismo? Pero, además ¿dónde aprendió ello? ¿cuáles son sus fuentes? si la información que yo tengo dice lo contrario. Es preciso indicar que, no es la primera vez que alguien se atreve a afirmar semejante falacia, lo he escuchado múltiples veces, pero, todas esas veces fue por personas mayores, un poco mayores que yo incluso. Bien dicen que quien no sabe su historia, está condenado a repetirla.

Como bien sabemos, el Tribunal Constitucional ha decidido restituir el indulto concedido a Alberto Fujimori, un fallo del cual no tenemos referencias exactas sobre sus fundamentos, dado que aún no se publica la resolución; al respecto, hay quienes están a favor del fallo, hay quienes lo cuestionan y hay quienes seguirán preocupándose porque el trend del baile de Anita les salga a la perfección en el tiktok; un fallo que ha desempolvado, por enésima vez, la polémica y el revanchismo entre fujimoristas y antifujimoristas, agudizando así nuestra crisis política, que en gran parte se sostiene y origina por ideologías contrarias. 

Fujimori será, para muchos, ese pobre viejecito agonizante, “preso” de un cáncer terminal, que ya sufrió demasiado en la DIROES y que ahora merece, por temas de compasión, pasar sus últimos días al lado de su familia. Para otros, es un zorro viejo que sólo está jugando con su salud a fin de poder obtener una gracia presidencial y una vez logrado esto, tomar sus maletas y fugar a Japón, en donde no sólo disfrutará sus últimos días lejos de la justicia peruana, sino que, además, gozará de esos millones que por años nos robó. Es también, visto desde otra perspectiva, un capo de la política peruana y esto no es más que parte de su estrategia. Es, por otro lado, el responsable directo de los delitos de lesa humanidad que se le imputaron (Barrios Altos y La Cantuta) y, por lo tanto, pese a que la postura sea dura, merece “morir” en la prisión, pues ese es su destino.

Sea cual sea la postura que usted maneje, Fujimori fue, es y seguirá siendo el punto de quiebre en nuestras mesas. ¿Por cuánto tiempo más?, sinceramente, no lo sé, solo espero que acabe pronto.

Simplemente KAJOVEPI

jueves, 17 de febrero de 2022

Cotidiano


A diario nos pasan cosas entre increíbles, indeseables y cotidianas, hechos que muchas veces no pide atención especial pero que, sin embargo, si acaso nos damos unos escasos segundos para ese análisis, innecesario quizás, descubriremos que, en medio de la cotidianidad, hay una que otra cosa simpática.

En el marco de una fecha tan especial, que poco a poco se está convirtiendo en burda y consumista, me arriesgo a compartir con ustedes (como todos los años) unos cuantos versos, de un poema titulado “Hospital”, que espero lo disfruten.   

 

H O S P I T A L

Tu amor es así,
frío como la cama de este hospital obsoleto
al que le falta medicamentos;
capaz de dejar el corazón herido,
así de abierto como las heridas que aquí se suturan. 

Tus besos,
tus besos siempre fueron así,
insípidos como estos 200 gramos de guiso de pollo sin sal;
aquí, una visita médica de rutina
dura más que cualquiera de tus orgasmos fingidos
de medianoche.

La receta médica indica:
un gramo de paracetamol
cada vez que tu voz atormente mis huesos,
dos pufs de salbutamol
para cuando me sienta ahogar en tus recuerdos,
y, media tableta de ramipril, en ayunas,
por si me vuelvo a cruzar contigo. 

Pero, frente a la sobredosis de tus pupilas amarillas
o para cuando me automedique
con el olor de tu ombligo recién bañado,
no han prescrito nada,
tal vez, porque puede que tu amor no sea tan frío,

si no, el diagnóstico de una enfermedad terminal.


Simplemente KAJOVEPI

jueves, 10 de febrero de 2022

Sí, he vuelto

 


¡Cafecines! ¿cómo están? No saben el gusto que me da de volver por estos lares después de un largo, pero muy largo silencio; sí, de un momento a otro me perdí y no di explicaciones de ello.

Y es que a veces, es necesario que hagamos un alto en nuestras actividades, en nuestro diario vivir; que de pronto nos detengamos en nuestro caminar y evaluemos: ¿cómo vamos? ¿qué estamos haciendo? ¿cómo lo estamos haciendo? pero, además, preguntarnos si aquello que estamos haciendo ¿está o no supliendo nuestras expectativas, nuestros deseos, nuestras metas…?, es decir, esto que estamos haciendo ¿realmente lo queríamos hacer? o, como dicen por ahí, “nos hemos convertido en aquello que odiábamos”.  

En mi caso, por ejemplo, me había convertido en un escritor empedernido, alguien que solamente escribía por escribir, que porque tenía un teclado al frente mío había que llenar una hoja en Word y ya, que se publique y punto; cuando mi intención, era y es, claro está, escribir, sí, pero no hacerlo por las puras, sino, hacerlo con pasión, y la pasión implica, al menos para mí: entrega, compromiso, respeto (hacia mi y hacia mis lectores); implica, para este tipo de espacios, un momento de investigación previa, de saber olfatear por dónde va la cosa; también es necesario tener una cuota de creatividad, a fin de poder congeniar las palabras, conectores, la gramática y otros detalles que, al final, contribuyen a un buen producto.

Y para serles sincero, yo no me había dado cuenta de esto y quizás nunca me hubiese dado cuenta, si no fuera por esa matadora entrevista que tuve con un editor, días antes de mi cumpleaños número treinta y tres. Como ustedes bien saben, o bueno, les cuento, desde hace algunos años (unos 10 tal vez) estoy detrás de la publicación de un pequeño libro de poemas, un libro que comparta con ustedes parte de mi inspiración; algo de eso les he contado acá e incluso es probable que hayas leído uno que otro verso por allí.

Pues bien, llevé el esbozo de mi primer libro a un editor muy reconocido aquí en Moyobamba, quien luego de un poco más de un año de tenerlo entre sus manos, me llamó y me dijo -necesito hablar contigo-; con toda la emoción del mundo, fui a esa tan ansiada entrevista y, ¿qué creen?, sí, fue matadora; la verdad es que nunca había recibido ese nivel de críticas, o bueno, con ese calibre. Para resumirles la conversa, aquel editor me dijo (parafraseando) -mira, te quiero ayudar y esa es mi única intención aquí, así que, hay que rehacer esto, es necesario construir imágenes, olvidarse de las frases hechas, hacer a un lado la cursilería, construir imágenes… vamos, tú puedes-.

Esta entrevista fue suficiente como para preguntarme ¿en serio lo estoy haciendo bien? aquello que escribo, ¿tiene el impacto que quiero? ¿estoy llegando al corazón de la gente? ¿estoy siendo cursi? ¿debo ser más osado? y cosas por el estilo. A partir de ese momento, y luego de leer algo de los libros y autores que me recomendó, empecé en este proceso de reestructuración de mi propuesta y espero, poder tenerla lista en estos días (ya solo me falta reestructurar 4 de 25 poemas).

Obviamente este proceso de reestructuración, de reflexión, de pensar y meditar en mis escritos, no sólo se abocaron a mis versos, sino que también invadió este cafecito, mis blogs, mis historias y hasta los informes de oficina. Y luego de todo este tiempo, en donde muchas veces he dejado que el desgano me derrote, me dije a mi mismo -carambas, esto es lo que te gusta, esto lo que quieres, las críticas, son eso, críticas y nada más, no debes tumbarte, por el contrario, debes anotarlas, analizarlas, estudiarlas, tomar viada y volver al ruedo- y nada, aquí estoy otra vez, por una temporada más. Hasta la próxima semana. 

Simplemente KAJOVEPI

domingo, 19 de septiembre de 2021

Les elles



Hace aproximadamente un mes, días más o días menos, participaba de un webminar internacional organizado por la UNESCO, se abordaba temas ligados a la educación y la vuelta a clases, entre ellos, “Violencia de Género” en la comunidad educativa.

En los foros o grupos en los que había participado, tenía a personas miembros de la comunidad LGTBIQ+ que trabajan con estudiantes de Educación Básica Regular (primaria y secundaria) y que, de alguna u otra forma palpan de cerca los diversos problemas, sobre todo ligados a la discriminación, de las cuales son víctimas la población estudiantil LGTBIQ+, porque sí, existen estudiantes que son parte de esa comunidad y que están exigiendo que sus derechos les sean reconocidos.

La discusión sobre ¿qué derechos es que se están vulnerando? es amplia y seguirá siendo amplia e interminable mientras no tengamos predisposición a hablar abiertamente y sin prejuicios sobre ello. Pero, además, debemos ser consiente, como ya lo dije líneas arriba, que existen, que son reales, que piensan, que sueñan, que tienen problemas, que quieren aportar para cambiar sus sociedades, es decir, están allí, peleando porque sean visibilizadxs.

Durante el segundo día del evento, me topé con una persona no binaria quien, en su nickname, colocó su nombre completo y, entre paréntesis, el pronombre “Elle”. Ya de por sí el pronombre ha sido incluido por la RAE en su observatorio de palabras (RTVE, 2020), además, ha indicado que si esa persona quiere que se le identifique de esa manera pues entonces hagámoslo.

Debo reconocer que, al principio, utilizar el pronombre “elle”, en medio de mis intervenciones, sí, me “sacaba de honda”, me descuadraba, no lo concebía como algo necesario, pero, de manera inmediata me autocorregí y empecé a hacer uso de “e” para indicar: niños, niñas, niñes, por ejemplo; y no porque sea una cuestión “moda”, sino más bien, por una cuestión de respeto frente a un grupo poblacional que por años ha venido pidiendo sean visibilizados en la sociedad, con todo lo que ello implica.

Curiosamente, en esos días, une estudiante en México, se hacía viral al exigir, entre lágrimas, a su compañero que “no le llame compañera sino compañere” pues, a decir de dicha persona, es un no binario. Sobre dicho incidente, surgieron varias versiones, por un lado, personas que afirman que no había necesidad de hacer esa “aclaración” pues el tema en discusión era otro y, por otro lado, personas que decían que sí era necesario hacerla.

Pero ¿quién es una persona “no binaria”? Según el Centro Nacional para la Igualdad Transgénero, las personas del género no binario —también conocido como genderqueer, agénero o bigénero— son aquellas que no se identifican ni con hombres o mujeres, sino que más bien cumplen con características tanto del género masculino y femenino (MILENIO, 2021).

Durante todo este tiempo se ha hablado mucho sobre el lenguaje inclusivo afirmando que lo que se está haciendo es un atropello del buen uso del lenguaje, que estamos fraguando nuevos términos solo por complacer a un determinado grupo de personas berrinchudas que si queremos ser inclusivos entonces debemos aprender braille o lenguaje de señas o similares; pero, ¿por qué nos cuesta tanto usar estos nuevos términos? ¿Por qué cuando una persona te pide le digas “elle”, lejos de respetar su decisión, optas por hacer burlas y memes al respecto? ¿tan difícil es?

Aunque no se crea, el usar ciertos términos visualiza un tema en particular, hoy por hoy, la población LGTBIQ+ están pidiendo a la sociedad que ya es tiempo de que sean consideradxs como parte de esta, que no son un adorno o un grupo estadístico más, sino que, al ser parte, adquieren derechos y recuperan ciertos derechos, ello, sin olvidarse, claro está, que también tienen responsabilidades. 

Hablan de que debemos respetar las normas de escritura para que el mensaje sea entendible, pero, nos olvidamos de que el lenguaje, como tal, es evolutivo; tal como lo menciona la revista digital Escritura Feminista, “La lengua es una adquisición cultural. Todo lo cultural es añadido y, por lo tanto, modificable por la voluntad de las personas. La lengua refleja la realidad y también la crea” (COMERCIO, 2021).

De manera que, en una próxima ocasión, antes de rasgarte las vestiduras o de optar por una actitud burlesca, mejor opta por respetar y por llamar a la persona como esta pide le llames sea “él”, “ella” o “elle”.

Simplemente KAJOVEPI

viernes, 20 de agosto de 2021

Adiós ciclovía


Creo que más de uno de ustedes sabe que el suscrito es un crítico empedernido de la actual gestión municipal, lidera por el Sr. Gastelo Huamán Chinchay; en más, hasta hace poco, fui uno de los que apostó por la revocatoria y rogué porque esas firmas se recolectaran pues, como se ha dicho hasta el cansancio, esta actual gestión, a parte de ser pésima, es desastrosa.

Sin embargo, en las últimas semanas, la puesta en marcha de una obra en particular ha levantado mi interés, ha logrado que haga a un lado mi lado criticón y empiece a felicitar la acción, pero, además, ha logrado que defienda la ejecución de tal obra, ¿cuál?, pues la implementación de las ciclovías, en gran parte del catastro urbano.  

Lamentablemente, dicha obra, se ha visto paralizada o en todo caso, será implementada de otra forma, es decir sin los bolardos de metal que inicialmente se estaban colocando; esto, gracias a la intervención de terceros y de continuas campañas de boicoteo de la obra, bajo fundamentos, razonables, sí, pero que no justifican la paralización, anulación o cambio de la mencionada obra pues ello afectaría a un gran grupo de la población.

Vayamos al meollo del asunto, a decir de los opositores, no es posible implementar una ciclovía pues: 1. Las calles son muy angostas, la implementación de la ciclovía traería problemas en el tráfico dado que hay calles en donde la mitad de esta es utilizada como estacionamiento. 2. No podemos colocar bolardos de metal, pues estos sería un peligro para los ciclistas, así como para los motociclistas y demás. 3. Las calles no se encuentran en óptimas condiciones para una ciclovía, es necesario que primero estas sean reparadas. 4. Moyobamba ya cuenta con una ciclovía, en el sector Punta de Doñe, si quieren manejar su bicicleta, vayan por allí. 5. En Moyobamba, el uso de las bicicletas, sólo se da durante los fines de semana, entre semana no hay quienes las usen.

Los tres primeros puntos mencionados en el párrafo anterior son razonables, sí, pero, también son posibles de corregirse; por ejemplo: 1. Podemos empezar por sensibilizar a la población respecto del uso de las calles, estas han sido diseñadas para tránsito y no para estacionamiento; al no tener vehículos estacionados en la calle, como debería de ser, entonces las calles ya no serían angostas. 2. En el periodo del exalcalde Oswaldo Jiménez, se habían colocado ojos de gato, como señalización para la ciclovía en todo el jirón Reyes Guerra; la idea fue buena pero los resultados no tanto, pues, algunos conductores de vehículos motorizados (motos, motocares, autos) no respetaban dicha señalización e invadían (e invaden) la ciclovía; la colocación de los bolardos es un acto drástico, sí, pero, se ajusta a nuestra realidad. 3. Si bien es cierto que las calles no se encuentran en óptimas condiciones, sin embargo, ello no puede ser limitante para la delimitación de una ciclovía; es necesario que la población se vaya adecuando a esta nueva ruta de tal forma que, cuando dicha calle sea reconstruida, ya se tiene costumbre de que parte de esta es para bicicletas y otra para otro tipo de vehículos. 4. Esta es una justificación por demás, ridícula, ¿cómo es posible que se nos mande a manejar bicicleta en una sola ruta o en unas cuantas cuadras? ¿acaso todos(as) quienes usan bicicleta viven en esa zona? ¿acaso no tenemos libertad de movilizarnos por toda la ciudad?; justamente porque los ciclistas se ubican en toda la ciudad, es necesario contar con más ciclovías, que se conecten entre sí. 5. Quienes afirman esto, definitivamente no conocen la historia del uso de bicicleta en Moyobamba, pero, además, están invisibilizando a un gran grupo poblacional.

Para hacer algo de memoria, hace veinte años, o un poco más, Moyobamba era una ciudad ciclista; los garajes de las escuelas, oficinas, colegios, e incluso de la universidad, estaban invadidas de bicicletas; incluso esa práctica siguió en pie hasta el año 2005, a partir de esa fecha, el uso de esta ha ido disminuyendo, pero, no ha desparecido; esto debido al crecimiento automotriz de Moyobamba. Crecimiento que se debe al ingreso de motocares y motocicletas de bajo costo y con grandes facilidades de pago, para quienes la adquirieran.

A partir del año 2012, aproximadamente, Richard Dobson, junto a otros activistas, entre ellos el abogado José Ricse, empiezan a promover el uso [retorno] de las bicicletas, y crean el grupo “Ciclismo Moyobamba”; este grupo no sólo ha promovido el uso de la bicicleta, sino que su práctica se ha ido recuperando; fueron ellos quienes promovieron los famosos “un día sin auto” en la ciudad, así como los paseos de aventura a Yantaló, Rioja, Pacasmayo y otros lugares, y los paseos nocturnos de los jueves.

Adicional a ello, han participado y organizado encuentros nacionales sobre el uso de las bicicletas, por lo que, conocimiento del tema, tienen. Y resalto ello pues, uno de los principales opositores a la implementación de las ciclovías, ha insinuado que la Municipalidad no tendría por qué atender el pedido de dicho grupo (ciclismo Moyobamba), ni mucho menos del abogado Ricse (como si él estuviese dirigiendo la implementación).

Lo curioso de esta campaña de boicoteo es que se ha promocionado por personajes que no usan una bicicleta para su movilidad diaria, claramente se ve que su interés para la oposición es netamente personal; además, han aprovechado el poder que tienen frente al Municipio y su espacio en los medios de comunicación para lograr que dicha obra se paralice o cambie su forma de implementación. Incluso, se han mostrado reacios frente a quienes sí usamos una bicicleta para nuestra movilidad diaria y, nos tildan de ignorantes, de fanáticos y de tercos, sólo por el hecho de pedir que la ciclovía siga su rumbo.

Esta campaña de boicoteo me recuerda a cuando Moyobamba inició con la colocación de semáforos en las calles; daba la casualidad de que, en ese entonces, el uso de vehículos motorizados iba en aumento, por lo que colocar semáforos era necesario. Cuando el municipio empezó a colocarlos, las reacciones fueron similares, la gente se oponía a ello pues decían que les quitaría tiempo, que las calles de intersecciones en donde se estaban colocando no estaban debidamente pavimentadas, que sólo deberían colocarse en el centro de la ciudad y similares.

Aun así, la municipalidad insistió en colocarlos; ahora vemos que la gente se ha acostumbrado a ellos (a los semáforos); reclama cuando estos no funcionan y, en algunas ocasiones, han realizado campañas para colocar un semáforo, en una intersección en particular.

Se ha indicado que la implementación de las ciclovías sólo será pintada, es decir, un saludo a la bandera, pues, no la respetan. Esta vez, ese revanchismo y disgusto por una autoridad en particular, el boicoteo de esta ciclovía nos está costando caro, nos están obligando a nosotros los/las ciclistas, a seguir inseguros/as en las calles. Es una pena.

Simplemente KAJOVEPI

sábado, 24 de julio de 2021

covIDIOTAS



Según el diccionario de la Real Academia Española (RAE), un covidiota es “aquella persona que se niega a cumplir con las normas sanitarias dictadas para evitar el contagio de la COVID-19, exponiendo así, al resto de personas”. Este término, que nació en Estados Unidos allá por marzo de 2020, poco a poco ha ido usándose con más fuerza para hacer referencia a los/las insensatos/as.

Seguramente, más de uno de ustedes recordará el suceso del 22 de agosto de 2020, en donde 13 personas, la mayoría mujeres, murieron asfixiadas en medio de una estampida; estampida que se produjo a raíz de una mala intervención policial en la discoteca “Thomas Restobar”, esto a raíz del reporte de varias llamadas por parte de los vecinos que indicaban que en dicho lugar había una fiesta, que estaba prohibida, y que, además, perturbaba su tranquilidad.

De las 13 personas fallecidas, 11 habían dado positivo a las pruebas COVID-19; así mismo, de las 23 personas arrestadas, 15 tuvieron el mismo resultado, esto, sin contar a las más de 80 personas que lograron escapar en medio de tanto alboroto.

Este lamentable hecho, lejos de llamarnos a la reflexión y por ende a los cambios de actitud respecto del cumplimiento de las normas de bioseguridad, simplemente a quedado y quedará como “un recuerdo amargo” del tiempo de pandemia pues, desde aquel día hasta la fecha se han seguido reportando una serie de celebraciones y fiestas entre privadas y públicas. Nadie, absolutamente nadie, respeta a cabalidad las normas exigidas.

Desde simples ciudadanos de a pie, que lo único que quieren es “mantener vivas su cultura” y por ende organizan fiestas populares, hasta autoridades que, aprovechándose de la investidura de su cargo, solapan, participan y promueven concurridas reuniones; pasando por grupos de organizadores de “fiestas COVID”; o de dueños de hoteles y restaurantes que han convertido sus hall o salones de comida en amplias salas de bailes; y ello sin olvidar a grupos familiares que optan por “pequeñas celebraciones” de regocijo; esto, sin olvidar a las iglesias (de toda denominación) que, confiados en su pase al cielo, olvidan usar la mascarilla durante los cultos.

Al parecer ni las multas, ni las condiciones de los hospitales, ni las listas de fallecidos (algunos de ellos quizás sus familiares) ni las variantes, ni nada, va a impedir este tipo de actitudes. Ya de por sí, el ser humano es un ser social, ello es una característica nata, lo cual no es problema; el problema radica en que, al parecer, no aceptamos esta “nueva normalidad”; pues todo parece indicar que existe una gran necesidad por volver a esa “normalidad” de la que gozábamos antes de que el bicho ese inicie su gira mundial indeterminada.

Es necesario que empecemos a pensar, aunque ya debimos haberlo pensado antes, en nuevos escenarios, en nuevas formas de celebrar, de reunirnos, de visitarnos; convencernos, de una vez por todas, que la mascarilla, pese a estar vacunados(as), seguirá siendo parte de nuestro outfit, seguiremos con el protector facial y con el distanciamiento social. Nuestra característica asociativa no puede suprimirse, es cierto, pero, no por ello vamos a exponer a los demás. Por el contrario, debemos seguir respetando esas medidas de bioseguridad, y evitar ser un covIDIOTA más.

Simplemente KAJOVEPI

viernes, 2 de julio de 2021

¿Cuál verdad?

 


Recuerdo que cuando estaba en quinto de secundaria, en el curso de comunicaciones, no habían dado como tarea armar una serie de exposiciones sobre temas diversos, todos estos relacionados a medios de comunicación. A uno de los grupos se le asignó que su exposición sea sobre “la noticia”, como tema.

El grupo hizo una exposición prolija, no me voy a quejar, hablaron sobre el concepto, qué significa, cómo es que esta se difunde y cosas por el estilo; hasta ahí, todo bien. Sin embargo, en la rueda de preguntas, posterior a la exposición, plantee una pregunta que hoy, 16 años más tarde, me la vuelvo a plantear “¿quién determina o cómo es que se determina que un determinado hecho, suceso, situación, etc., sea considerado relevante para que adquiera la categorización de noticia? ¿de quién depende?”

El grupo solo me decía que “la noticia se da” y que se “comunica cualquier situación relevante”, y en parte esta respuesta es cierto, pero, mi interrogante no iba por ese lado; entonces insistí y puse el siguiente ejemplo: “imaginemos que hoy, el dueño de un medio de comunicación “x” (radio, televisión, prensa), al momento de despertarse se cayó de la cama y ese incidente le provocó moretones en el cuerpo, ese, les decía, es un hecho o suceso del día; si tomamos el concepto ligero de que cualquier suceso del día puede convertirse en noticia, entonces el dueño de este medio podría exigir a sus relatores o periodistas armen toda una nota informativa sobre ¿cómo es que se cayó de la cama? y ¿cómo va su proceso de recuperación?; y ustedes me podrán decir: -pero este no es un hecho relevante-, y yo les respondería: -quizás para nosotros no, pero, bajo sus criterios puede que sí y como adicional a ello, es dueño de un medio de comunicación, puede informar lo que a él le venga en gana-…”.

Cerrado el ejemplo mi pregunta seguía vigente y se mantiene vigente hasta ahora, no porque no me hayan dado una respuesta en ese momento, sino porque es necesario que tengamos bien claro, al menos esa es mi definición, que: “es la coyuntura, es decir el contexto sobre el cual se están desarrollando los hechos los que determinan el nivel de relevancia del mismo [el hecho]; a esto, claramente, se puede sumar: el criterio de cada periodista, la postura del medio de comunicación, la neutralidad, el tipo de información (política, deportiva, social, farándula, policial, cotidiano…), la fuente sobre la cual proviene dicha información y otros factores”.

Durante los últimos días, se ha hablado mucho sobre la postura que los medios de comunicación han tomado en este proceso electoral y en particular en la segunda vuelta; se ha criticado hasta el cansancio como es que algunos medios, lejos de ser imparciales, como corresponde, se han inclinado hacia un partido en particular; y, aparentemente, han vendido su credibilidad a intereses económicos; tirando a la borda el prestigio de sus medios, sus programas y sobre todo su equipo humano.

Lo curioso es que este hecho no sólo se ha evidenciado en los medios nacionales, sino que también se ha evidenciado a nivel local, haciendo la salvedad que, en lo local, no tanto han sido los medios los que se han hipotecado, sino algunos periodistas y comunicadores sociales; puede que la hipoteca de ellos, en comparación con los medios nacionales, no esté ligado a beneficios monetarios, sino que responde más a criterios personales y a su conciencia.

¿Cómo es posible, por ejemplo, que, durante la semana pasada, luego de que el señor Fernando Olivera haga público unos audios en las que se escucha al señor Vladimiro Montesinos coordinar posibles sobornos para voltear los resultados electorales, a favor de la candidata Keiko Fujimori, y luego de que los hechos ocurridos a nivel del Jurando Nacional de Elecciones coincidan con lo que allí se dice; ningún medio de comunicación nacional, salvo algunos programas así como programas independientes, haya hecho eco al respecto, sino que por el contrario se insista en la idea del fraude?.

¿Qué tanta libertad están teniendo los y las periodistas para hacer bien su trabajo de informar con la verdad de manera clara y oportuna? Creo que quién ha sido el mejor ejemplo del nivel de incomodidad sobre el actual contexto informativo ha sido la periodista Mávila Huertas y sus diversos rostros de desconcierto y descontento; y no es para menos, ninguno de nosotros podría sentirse tranquilo, sabiendo que lo que se está diciendo en televisión es falso y sólo se hace por un interés en particular.

Se está manipulando la información de una manera tan descarada que, ese séquito de noticias falsas nos está generando inestabilidad social y, como lo dije en otra columna, ello trae consigo inestabilidad política y económica, afectando así a la sociedad, pero, en particular, a las poblaciones más vulnerables. 

Hace poco, en un conversatorio “privado”, se nos decía que los dueños de los medios, al saber del nivel de influencia que los mismos tienen sobre la población, lejos de optar por brindan información certera han optado por mercantilizar (negociar) sus líneas editoriales (la información) a favor del mejor postor, por eso que de pronto, noticias que deberían ser relevantes no lo son.  

Es muy probable que este circo informativo continúe, pero, dependerá de ustedes si logran que la función acabe ya y para ello, es necesario recurrir a fuentes informativas alternas, que existen muchas, pero, también es necesario que nosotros mismos tengamos criterio al momento de elegir y difundir determinada información.

Simplemente KAJOVEPI